Sé poco y menos del amor.
Como idea eres una de las más bonitas que he tenido.
Te idealizo.
Te espero, como quien desea el verano en pleno febrero, subsistiendo en ese escenario calcado, la ciudad más gris del mundo con todo el pavimento cubierto de blanco. Te planeo, te proyecto como se organiza un viaje sólo de vuelta, con un plano lleno de cruces en todas las calles que de antemano he pisado contigo (aunque nunca hayas puesto un pie en ellas). Sin ser tú consciente hemos paseado con correa a mi nudo en la garganta, a mi hueco del estómago, a mi necesidad continua de huidas en cada oportunidad que tengo de advertirme más incapaz de huir de mí misma, rindiéndome de esta suerte a la certeza. Y es que si el problema no es este lugar, seré yo.
Te acomodo entre dos ideas, te acoplo en los pocos huecos que aún me quedan libres, en un pedazo de la imaginación que en otro tiempo presumió de desahogo espacial, donde la ventana siempre está abierta para que no dejes de arrojar piedras por si un día, sin querer, te hago llorar y nos hundimos los dos.
Te idealizo como a un genio muerto, aunque estés más vivo de lo que yo he estado en meses.
Como lo hace cualquiera que se enamora de un personaje, olvidando al total del actor que hay detrás. Como a las revoluciones, creyéndote el milagro político que lo cambiará todo.
Como los fanáticos religiosos a sus dioses de barro y oro.
"Me siento casi alegre, casi alegre como quien se cansa de estar triste."
Lo intenté, te lo juro, borrarte a base de humo y whisky, a base de besos de otros tan faltos de calor y poesía como yo. Me dediqué a los simulacros de romanticismo de una noche y despedida en el trayecto de puertas a ascensores ajenos. Me creí el tópico que ya nadie espera escuchar de puro repetido: Me ha encantado conocerte, quédate otra noche a dormir, llámame...
Pero no quiero que me llamen.
Quiero volver al mismo hueco, diferentes taxis, al final de la fiesta, con Tristeza de copiloto.
Imagina que me olvidas. Ya lo has intentado, has fracasado, no lo intentes de nuevo, no lo intentes mejor.

Se me enfría la paciencia esperando el gesto definitivo, la decisión de impacto, la apertura de puertas como en un día de rebajas, el pistoletazo de salida, el relevo de tus ganas. Escucho a Ismael y no nos imagino en ningún autobús de esta ciudad triste con el paso de los años, en el mismo en el que me habrías cambiado por la chica de ojos azules, con el tedio aplastándonos, pensando en posibles, en la vida que habrías llevado a mi lado si ocurriera el choque utópico, echándole el valor que siempre te ha sobrado cuando no querías estar un día más sin mí. Imagina los besos que me debes en el portal donde tantas noches nos comimos vivos, la restauración de todo, que duela, joder, que duela, pero muévete, escoge lo difícil, el esfuerzo, el detalle diario, mi único hoyuelo.
Cuando decir adiós es cerrar las puertas a cal y canto.

Me he convertido en una autómata con ojeras que se muerde la lengua para no hablar a todo el mundo de ti.
Estarías orgulloso de mí.

"Te quiero. Te echo de menos. Se hace duro sin ti."
"Amé dieciocho veces pero recuerdo sólo tres." (I)

Algún día debería agradecerles cada momento invertido conmigo, cada segundo de magia sin trucos, cada día impagable entregando todo y más de lo que podían darme, pagando un precio muy alto en plazos más o menos largos, el adiós, la decepción, mis cambios de humor o de amor, de número, de atención, de horarios, color de pelo...
Gracias.
no soy capaz de pasar de una cosa a otra así, sin más.
La mayoría de personas, cuando tienen una aventura
o una relación larga y rompen, la olvidan.
Pasan a otra cosa y olvidan como si nada hubiera pasado.
Yo jamás he olvidado a alguien con quien he compartido algo,
porque cada persona tiene sus cualidades propias.
No se puede reemplazar a nadie,
lo que se pierde se pierde.
Cada vez que he acabado una relación me afecta muchísimo,
jamás me recupero del todo.
Por eso pongo mucho cuidado en las relaciones,
porque me duelen demasiado.
¡Aunque sea un rollo de una noche!"
Me amabas con a minúscula.

los trescientos sesenta y cinco días del año".
Estaba en quinto o sexto de primaria cuando lo decidí.
Erais un amor de los que duelen.
¿Dónde tengo que firmar?

No he sabido dejar de echarte de menos.
Me prometí que te quedarías. Y acabaste quedándote.

Qué bien dueles.
Ella, los ojos rojos de llorar por las noches pintadísimos de negro en el autobús de las mañanas, sujetando sus ganas a la barra metálica, fluyendo por los nervios de esa ciudad lluviosa, con el sueño no tan secreto de huir. Entusiasmo en la cordura, primeriza en ser feliz, falta de costumbre. Él, don cómosepuedequerertantoaalguien, expuesto a nada, tres días a la semana, los mejores polvos de su vida entre sillones y copas de vino, aventuras en rellanos, los amorosos tirándose besos a través de la ventana cuando la espera a la salida. El día aquel que le dijo entre risas "somos cucarachas, ¿sabes por qué? porque ni un desastre nuclear puede con nosotros".
Simulacro del resto de noches de mi vida.

Tres de la madrugada, te como la espalda a besos. Las piernas se enredan, los jadeos se mezclan, despertamos a todo el vecindario. Eres mi estufa en Octubre. Ya no te suelto.
Y me faltas.
Adiós a la calma, fuera la vie en rose... Pero sólo por hoy.
Sólo te pido, Vida, que no me anules las ganas ni me nubles los ojos ni me quites siempre la razón. Que no me des pesadillas despierta, conviertas los esfuerzos en tiempo malherido y la euforia en tormento del que pesa en la nuca. Déjame sola para escribirte y ven cuando necesite notarte, sentirte, rasgarte. Oblígame a enfadarme en frío, evítame resignarme, nunca asientas a mis quejas como quien dice que sí a los locos. Jódeme y bésame la frente luego, que se me olvida. Siempre se me olvida. Menos mal que puedo dar página atrás como quien da marcha atrás para aparcar y recordar que ayer mismo fuimos magia. Menos mal que me pides que no me aparte de tu lado por las noches. Y el miedo mutuo nos dio paz y no hubo duda de que sabremos salvarnos siempre. Jamás entenderé tus golpes de efecto, tus defectos especiales, ni que la especialidad del día a la hora de cerrar sea siempre una sonrisa sin importar qué se haya roto.("Todo me sabe a poco comparado con tus caricias.")
Pequeñas grandezas nocturnas.
me extiendo
me enredo
me marcas
me incendias
me desatas
me acometes
me conduces
me habitas
te hundes
te derramas
te bebo."
Me quedo más tranquila.
Y empiezo a creer que no, que no he visto morir al amor tantas veces. Porque quizá no lo vi nacer, me obligué a creer, me forcé a sentir. No siempre.
Y ahora está él, al mismo nivel de batallas que esta cabeza rubia.
Él, ojos azules y sonrisa de loco, lector de propaganda, paciente en mi portal, cantante entre luces y humo de colores, músico sin instrumentos, buscador de tesoros, explorador de mis recovecos, actor porno, vividor de lo surrealista, máquina expendedora de carcajadas las 24 horas, bufanda y cinturón si me rodean sus brazos, domador de leona, freno de mis tacones cuando llevo más alcohol que sangre en las venas, campeón de billares, ajedrez, abrazos y provocaciones. Susurrador experto y, por encima de todo, mi vista favorita de la ciudad.
Te vivo. Es lo mejor que hemos hecho hasta ahora.
El futuro es un monstruo al que ya no temo.

Le dije que no. Era mentira. Ella decía:
-Cariño, cuando todo lo mío se derrumbe algún pedazo acabará dándote a ti."
Gracias por Vivir.
quiera volver a conocerme. Las flores se abrirán locas por vivir. Todos los anocheceres serán naranjas fluorescentes esperando un azul que ya llega. Un azul que te grita ganas. De sentirse. De encontrar su lugar que no existe. ¿Y quién es de alguien?Puede que no me vuelva tan loca.
Fúndete. Regálame brisa. Hazme sonreír.
Y qué bonita es tu cama...
Nunca pensé que se pudiera echar de menos un color.
Jugaba un lunes en el barrio con la espuma de cerveza por no besarle, sintiendo cómo el problema se agrandaba. Girábamos por la hierba, éramos un acordeón que se unía y se alejaba por tiempos. Empezó a ocupar sitio de más entre mis recuerdos y tuve que ponerle una suite en el hotel de mi boca, con conciertos todas las noches.
Intercalábamos putadas y música, gemidos y caricias. Nos intercambiábamos los papeles de lija y terciopelo por días. De tirano y flan. Hasta que llegó ese momento en el que dos personas se encuentran. Cuando notas la diferencia entre hacer el amor y follar. Cuando aceptas que lo que vaya a pasarle a él también va a formar parte de ti. Cuando se supone que tienes que llegar a ese lugar desconocido del vosotros, y cerrar los ojos... ¿Lo has visto alguna vez? Teníamos luz en los ojos. Teníamos no, tenemos. Y tendremos. Y no todo irá bien para siempre. Si tú cambias el amor cambia contigo. Y si el otro no cambia... Pero le ves con su jersey granate esperando ver tu melena rubia saliendo del ascensor, fijándose en que a cada paso que te acercas se te amplía la sonrisa...Y te dan ganas de parar el tráfico, de dejarlo todo, de parar el mundo.
(Le ves y te llena. Te apetece mirarle, y escucharle... y no dejar de mirarle en todo el día.)
Mil kilómetros y nueve días.
Me voy a volver loca.
Detalladamente.
Acabamos de cenar. Pides café con hielo. El camarero nos enciende una vela roja. Me enamoro de tu forma de romper el sobre del azúcar, de unir los papeles hasta que coinciden las letras. De tu sonrisa ofreciéndome un trago. Del giro de muñeca cuchara en mano.Lo que queda, al final del día, no son las horas ni los planes ni los sitios, es esto. La mirada de complicidad con la que nos entendemos sin mediar palabra. La colocación de tus zapatos, las punteras dirigidas a mí no importa dónde, la forma de sujetar el vaso con una mano y mi cintura con la otra o la dulzura de tu voz al llamarme pequeña...
Los cantautores que hablan de nosotros sin saberlo.

-Estás enamoradita...
Beso la mano que me acaricia la cara segundos antes.
Vi el final sin saber que sería el prólogo.
Cené techo y desilusiones ignorando la prueba que me ponía el tiempo.
y que volamos y que me enredas
un televisor sin manual de instrucciones.
Llevas un millón de años tocando todos los botones
y un día empieza a funcionar, sintonizas los mejores canales,
por fin tienes lo que querías ver y es mejor aún de lo que imaginabas."
"No quiero salvarme"
dejar de temer a la felicidad por la caída
cerrando los párpados
después de cada beso en la frente.
Ver la ciudad
desde tus ojos
un poco más que de costumbre
al descartar huídas.
Inventar un nuevo ejemplo práctico
para la palabra intensidad.
Yo he vivido muchos viernes, pero pocas noches me han conmovido como esta. "Un punto de partida como se merece".

Que arda tu inicial, tres días intensos son treinta minutos de olvido.
Ya no tengo ni idea de los números de teléfono que he borrado. De las vidas que he destrozado. De las veces que he empezado de cero, de las lágrimas que me van erosionando esas putas ojeras que se están convirtiendo en el pan de cada día. No puedo llevar la cuenta de los momentos intensos que van dejando cicatrices. Del número de conjuntos de lencería nuevos después de cada final.Lo nuestro es amor puro con escenas de porno duro. (I)

Todas queremos ser la Maga.
Llegar tanto a la cabeza, corazón, alma de alguien que acaben escribiendo una vez en la vida algo así. Quién no querría sentirse protagonista de una historia filtrada entre espacios en blanco e imágenes subconscientes, cómo no querer pasar las horas en la memoria de quien centrifuga momentos en plural.
La Virginia de Poe. Cristina para Cortázar. Massina haciendo magia en el mundo de Fellini. Ardant provocando creaciones de Truffaut. Dora para Picasso. Yoko en la cama de John. Bob Dylan pensando en Suze. Leonor en las venas de Machado. Beatriz inspirando a Dante. Edie Sedgwick en el objetivo de Warhol. Marilyn dando el sí a Arthur Miller. Alice sin país de las maravillas, Lewis Carroll inventándolo para ella. Gala en los colores de Dalí.
Solo hay una condición después de encontrarla:

91problemz.blogspot.com
" Cometer errores. Pasarse de la raya (de tus ojos). Amar tus defectos. Perdóname los míos. No te dije “abrázame , que me caigo” como tú aquella vez, pero si no me hubieras abrazado, habría caído. "
"Acostarse sobre un lienzo en blanco y que cuando acabemos haya un Picasso. "
"Que cualquier espejo aleatorio sea mágico porque siempre habrá alguien que te recuerde quién es la más guapa. Que la torre de Pisa se ponga derecha para saludarte. "
Oviedo.

"Ponerte la inyeccion antiansiedades por nostalgia con la aguja del segundero. Renovar la carita sonriente dibujada en tus lunares, con la tinta que sobró de lo que me escribiste en la espalda mientras me cuidabas. Poner el cartel de ‘No molestar’ colgando de la puerta de la estación y quedarnos a vivir en el banco debajo del paraguas. Aprender baile por braille y boca a boca por fasciculos mirando los áticos de enfrente. Robarle las gafas a Woody Allen para que puedas ver las peliculas que ponemos en la cama como pretexto para follar. Andar por la calle a 21 bajo celo. Bajo tu pelo, hecho rastas despues de haber sudado. Insultar a la de recepción por llamarte niña y subir descalzos los 6 pisos. Cometer errores. Pasarse de la raya (de tus ojos). Amar tus defectos. Perdóname los mios. No te dije “abrázame , que me caigo” como tú aquella vez, pero si no me hubieras abrazado, habría caido. Porque nos lo contamos todo de vuelta al hotel, andando, haciendo eses… de secretos, a roces. Porque ya podemos parar de buscar…porque en el abecedario entre la ’R’ y la ‘V’, pone “Tú”. Porque un dia haremos la ruta de los vino… pero no volvió a irse. Porque parece que tenemos que echar un poco de menos para compensar el exceso de más que llevamos respecto al resto… y porque Erik Satie sigue tocando para nosotros bajo la lluvia de Oviedo."
INSTRUCCIONES PARA PERDER EL MIEDO:

Róbale una hora al tiempo, sal corriendo de la tienda con esos sesenta minutos debajo del abrigo, con alguien que sea tan capaz como tú de echarse las dudas a la espalda y cogerte de la mano cuando huyas. Drógate con palabras hasta que necesites más cada mañana, hasta que te duela pensar siquiera en que puedan llegar a faltarte. Olvida todas las posibles cicatrices que hayan podido abrirte hasta ahora. Vuelve a creer, y a querer,y a confiar,y a crear, y a escribir, y a emocionarte… Riégalo todo con cerveza un viernes en el que un par de líneas ajenas estén dispuestas a salvarte. Jura que no vas a volver a caer mientras te lanzas poco a poco sin saber muy bien a dónde. Espera a que llegue el momento justo, cuando te importe menos el riesgo. Entonces asume consecuencias, convéncete de que puedes. Si no te convences tú misma, déjate convencer. Con promesas de las que no te gustan, esas en las que ahora crees a ciegas. Justo antes de rendirte a lo evidente niégate en rotundo. Pero ten abierta la página de autobuses que te llevará a días que van mucho más allá de cualquier momento que puedas imaginar. Espera días, contándolos. Con sus horas, minutos y segundos.
Ponte al borde, cierra los ojos, salta.
Quemadísima. Necesito viernes, y cervezas. Y que me salven.

Y había una escena en donde una chica contaba un historia que le pasó en un taxi, le contaban el secreto para merecer la alegría. Y era que por todo lo que te dieran Dieras las Gracias, y ella preguntó: ¿Solo dar gracias? ¿Cómo empiezo? El taxista le dijo que era fácil.Que podía empezar ahí mismo, pero que el secreto para recibir era simple...
después del gracias tenía que ir un "más, por favor."
De superheroínas y extintores.
Esa sensación en el cuerpo cuando te pesa hasta tu sombra. Pisadas grises, autobuses llenos, páginas de libros en las que perderte y perder de vista al resto. Risas. Y prisas por contestarte. Y palabras, jodidas palabras que te abren, juegan, te ponen a prueba. Palabras que te dejan sin palabras. Palabras que sorprenden, despistan. Insiste y resiste, rubia. Aunque veas los azules cada vez más tristes.
"-Has conseguido lo imposible: Dejarme sin palabras."
Red walls.
-¿Qué soñaste?
-Que pintábamos mi antigua habitación de rojo.
-Todos los sueños tienen su significado, tu subconsciente me quiere...y el consciente también ,pero lo niegas.¿Y el otro sueño qué?
-Demasiado tierno...
-Bueno, ya me mandarás esta noche un mensaje contándomelo...
Tienes que aprender a seleccionar tus pensamientos, igual que eliges la ropa que te vas a poner todos los días.
"...que reza por que pare el ascensor, atrapado contigo..."
-Seguro que es mejor mi ascensor, con la pantalla con las noticias y el hilo musical...
-Pero tú no me pides el teléfono en el autobús.
-Es verdad. Lo hago en la C/ Puerto Pajares,
volviendo de tomar el sol (juntos), y comerme una bolsa de croissants.
-¿En serio?
-Sí. Íbamos en dirección a tu casa.Me diste tu teléfono al principio de la calle...
Dicho y hecho.
-Nunca dije que fueras el malo.Yo no soy para nada la santa en esta historia.
-No intentes líarme más.
-Entendido, pero tampoco me líes tú cuando vengas.
-Ahora a demostrarlo.Acuérdate de eso que acabas de decir.Apúntalo.
-Espérate, que voy a escribirlo.
Para qué habré llorado tanto (II)
"Un día, y si lo que quieres soy yo, y lo que hagas a partir de ese momento lo haces queriéndome, tienes todos los días que quieras."
"Ojalá todas las promesas se cumplan, ojalá todo salga por una vez como un par de locos quieren."
"Echaba de menos meterme en la cama tiritando de frío y pensar No pasa nada si es por ella"
"No puedes no ser la última persona en la que piense antes de dormirme."
"Si nos cuidamos podemos llegar a no faltarnos nunca."
"Te amo, eres lo mejor que tengo y podré tener."
"Ojalá podamos vencer al tiempo"
Pero volvimos a caer en lo de siempre:
"Si no te gusta cómo hablamos es porque a lo mejor necesitas otra cosa que no sea yo."
"De lo que me di cuenta fue de que ya no podrías volver a estar tan enamorada de mí nunca."
"Cobarde, maldita cobarde."
"Organiza tu vida, tranquila, que yo también organizo la mía."
"Bájate los humos que creo que tienes mucho que perder."
"Lo que me parece mal son tus putas maneras de ver y decir las cosas."
¿Borrar todos los mensajes?
Sí / No.
¿Por qué no admitimos que esta relación es una mierda, pero seguimos adelante? ¿Por qué no admitimos que nos sacamos de quicio mutuamente, pero que no podemos vivir el uno sin el otro? Así podríamos pasar el resto de la vida juntos, hundidos en la miseria, pero contentos de no habernos separado.
El regalo eres tú.

Encontrarme con tu sonrisa y tu magia sin sombreros el día que me caen dos décadas en el cuerpo. Empaparme de notas, tenerte otra vez frente a frente en la mesa, esconder el hoyuelo cuando me apuntas con la cámara, llorar en el autobús con tus cartas, como si no te hubiera leído nunca, como si fuera la primera vez que me emociono con palabras salidas de tus dedos...
Eres latido, flores y ritmo.
Y no podrían haberme hecho un regalo mejor que el que tengo casi a diario entre las manos,
el regalo que lleva tu nombre.
(Eres el impulso preciso que me ayuda a levantar el cuerpo)
Te quiero hijo de puta.
Yo no sé querer. Nunca me han enseñado. Tuve que aprender a trompicones, con el peor personaje que podría haber elegido entre seis mil millones de personas, y aún así me parecen pocas, le habría elegido entre billones, estoy segura. Nunca le puse límites a lo que sentía, viví esos años con una intensidad que ya no me abandonó nunca. Podía pasar horas mirándole a distancia, podíamos. Hasta las miradas eran intensas, desprendían luz, deslumbraban a cualquiera que se pusiera de por medio y eso pude comprobarlo cada fin de semana cuando no pasaba a su lado las noches de fiesta pero sí lo hacían otras sin perder un minuto. La felicidad era un reloj de arena. Tan pronto estaba arriba y rebosaba como me dejaba a cero, bajo mínimos, y vuelta a girar...
Arrastré esa conducta, esa manera de actuar, con cada uno de los que han conseguido importarme algo más de lo habitual (que es Nada) : Si no vuelca la arena me canso, no puedo soportar las rutinas, la falta de intensidad. Aunque a veces la busque por caminos nada aconsejables. Aquí es donde aparezco, donde me revelo con total claridad. Si no tengo la euforia a mano busco rápidamente el tormento, y lo busco con todos los métodos que tengo a mi alcance. Empiezo guerras y después pido treguas, pero cuando las balas me acribillan siento por un momento la misma chispa que encendían esas primeras palabras de un Mayo de hace ya demasiados años. Soy difícil de llevar y probablemente yo misma no llevaría a espaldas la carga que supone quererme.
Supongo que esos cambios de humor, esa bipolaridad leve, llama la atención de muchos, pero solo algunos valientes (como tú) han tenido los cojones de tocarme de cerca, de abrirme en canal sin cirugía y asumir riesgos y consecuencias. Que cuando me enfado me encabrono, que saco las cosas de quicio, que puedo superar el exceso y aún así seguir y seguir y seguir hasta que la situación y la paciencia exploten.Y volver a girar el reloj...
Has hecho cosas últimamente que pensé que jamás podrías hacer, te he y me has decepcionado, nos hemos jurado no volver nunca a caer y nos estamos yendo al suelo en picado. Pero lo único que siento, después de las lágrimas, de llamarte cabrón por dentro y por fuera y de hacer ciertas cosas de las que no me creí capaz hasta justo antes de hacerlas es que cuanto más me jodes, más te quiero. Cuanto más me destrozo, cuanto más lloro, cuanto más tiemblo...
No sé cuánto tiene de bueno el hecho de que vuelva a escribir
Cuando un millón de manos quieren tocarte pero nunca sostenerte.
Cuando amanece con sabor a café solo y las primeras luces te cierran los ojos, dos mensajes recibidos, aunque esperes aquellos que ya han perdido la cuenta de desde cuándo. El ritmo del tictac no perdona, dicta las imágenes retina, los múltiplos de pasos.Karaokes y Ella, que me salva, me saca de ahí donde ya no hay nada que hacer, me obliga a secarme las lágrimas, beberme una cerveza y fumarme las penas. Me lleva al sitio donde los recuerdos dan palizas, donde por un momento todo me la suda, ojalá se caiga el techo mientras canto. Grito a mi propio oído que la puta cabeza me da vueltas. Bares que sí, que siempre, besos que no, prejuicios que tampoco, y me río por no llorar, bailo por no tirarme por los suelos, me pongo los tacones para irme a casa, siempre al revés... Me guardo las marcas, me peino las debilidades, me azuzo las dudas, dobles de azúcar, sonrisa en la puerta del ascensor, invierno largo, más largo sin esa magia que me haga saltar de la cama sin despertador. No quiero tentar a la suerte, vomitar versos, mirarte cuando te vas, oír mis putos desvaríos en dolby surround, mi eco en calles vacías, kaos por dentro, borrado instantáneo, nostalgias de espejos que un día, de repente y sin avisar, se ríen de ti a la cara, de frente, con gesto amargo y constante, cremalleras que cada vez cierran más bocas, bocas que cada noche de sábado dicen lo que no piensan, huir antes de que venga el lobo y nadie te crea.
Bien, rubia.
De alguna manera tendré que olvidarte, tengo que olvidarte de alguna manera.
Soy la misma persona un viernes que un lunes, aunque no te lo creas.
Dudo de todo.
Háblame de naufragios.

Pierde más autobuses,di que te gusta mi pelo, mis besos, mi falda, los sitios donde bebemos. Pide otra vez que se pare el tiempo, que no acabe nunca esta noche. Ríete cuando me tiemblen las piernas, cuando me falle la voz, cuando me entre el miedo pero no se me ocurra ni por un momento salir huyendo. Acuérdate de mí, sácame de dudas, enciéndeme cigarros, acaríciame la espalda con un dedo.
Obsesiónate conmigo...
Te odio, como no puedo querer a nadie más.

-Eras la única persona que conocía capaz de dejarme sin palabras,de hacer que me pusiera nerviosa con una palabra o con un gesto, el único que hacía que luchase por algo, la única persona a la que podía leerle los ojos y no me hacía falta saber nada más.Nunca me habían dado calambres, descargas, cuando me cogían la mano. -¿Tú crees que podías leerme los ojos? -Sí.Podía...Y tus medias sonrisas.Y tus miradas en espejos.Podía.Y no me hacía falta preguntarte el por qué.Si empujabas a alguien para verme, si venías a la otra punta del bar solo para verme. -¿Por qué tantas dudas entonces? -Aunque no estuvieras conmigo, aunque estuvieras con otra, lo sabía.Desde el primer día, desde la primera piruleta, desde la primera conversación con tequila y trenza.Y volví a hablar contigo, y me tragué el orgullo, aunque te dijera hasta nunca...Me da igual cuándo empezaste a quererme, lo único que quiero recordar es que alguna vez lo hiciste.
-Y que no dejé de hacerlo. -Eso quiero creer. -Quién sabe, a lo mejor la que deja de hacerlo algún día eres tú.
Imperdible.

Ya hacía tiempo, y mucho, que no me temblaban hasta las pestañas. Necesito vivir estremeciéndome ahora que he cambiado el enfoque, ahora que al punto final le siguen dos puntos suspensivos, ahora que me dejo llevar a ojos cerrados, sacando de los bolsillos estas manos que se alargan hacia tu lado de la mesa.
No quiero imaginar el resto, quiero vivirlo, sentirlo, recordarlo,
Solo el conocerte me parece suficiente premio.

Recuerdo en un concierto y tú en el público cantando una de mis letras, te miré a los ojos y supe que eras perfecta.Magullado, diez mil heridas, la peor fue entre un ventrículo y una aurícula.No hay sístole ni diástole en las que no intervengas tú.
Cuando las palabras salen entre lágrimas dicen la verdad,cuando te miro a los ojos dejo de pensar. Cuánto daría por otro día como los que pasamos, viajes en tren que no se me olvidarán en mil años...
-Busca en mí lo que pretendes,encontrarás lo que no soñabas...

-Y ahora qué soy.
-Una niña grande.Mi problema es que siempre me han gustado las niñas. Pero una casualidad no te hace cambiar de opinión tan rápido si el sentimiento es de verdad.
-Muchas veces me arrepentí de no haberme tomado un café contigo un lunes. Ahora siento que tengo que pasar de página, pasar un libro entero, una enciclopedia...
-¿A qué esperas?
-A que me pase algo. Algo que me rompa los esquemas.
-¿Un golpe inesperado?Lo importante es el día a día.En un día normal no esperas nada de mí.Esperarás hablar conmigo,pasar el rato...
-No sé exactamente qué quieres oír.
-Una afirmación. No me sirve un "no sé", un "quizás".Pero sé que eso en ti es imposible. Conmigo nunca tuviste una afirmación clara. Me atraías tal como eras, con las cosas buenas y malas, nunca había conocido a nadie así.
-Pero cómo podías estar tan seguro...Me acojonaba esa seguridad.
-Pues mira esa seguridad...después de mucho tiempo me llamas y puedo estar hablando contigo como si te conociese de toda la vida...en medio de diez mil personas.
-Era como si intentándolo conmigo quisieras meter las dos manos en el fuego sabiendo que te ibas a quemar...
-Solo estoy cogiendo fuerzas.
-Luego el salto es mayor.
-No sé a dónde voy a saltar ya...
-Pues quizá tengas que dar un salto sin saber dónde vas a aterrizar.
-Deja vú.¿Esto no te recuerda a otro momento? Hace mucho tiempo...
("y a veces quiero evitarlo, no quiero jugar a desmontar el mecanismo del juguete , para acabar entendiendo cómo funciona pero no poder volver a jugar con él")
"Eres alguien que les da sentido a las cosas"
(Me
Recuerdas
A
Alguien...)
"Lo único que me jode es que ni un solo día hayas estado tan segura como yo de lo que valía la pena."
-¿Y qué?
-Que...¿Cómo podías estar tan seguro?¿Cómo lo sabías?
-Porque soñaba contigo.
-¿Solo por eso?
-Solo.Mira,cada noche me dormía y soñaba contigo.Y todas las mañanas me acordaba de los sueños.Yo no soy como la gente, ¿sabes? que está enamorada, pero lo sé porque cada día sueño con la misma persona.
-Yo también soñaba contigo.
-Tú no sabes ni con quién sueñas.Y es una pena, porque hubiese reventado todos los índices de la felicidad.
-¿Sigues soñando conmigo?
-Pues no lo sé, ya no me acuerdo de lo que sueño.No le des más vueltas.










