Las penas se me van aplacando a oleadas, como los cigarros apretándose en los ceniceros repletos de agua en todas las terrazas en las que compartimos besos con gusto a vino, vicios por partida triple. Empiezo a habituarme a ser la niña de tus ojos, la que se refleja en tus gafas de sol y en lunas azules, a ser tu mano izquierda en callejones, a llenarte los márgenes de anotaciones. Ocupamos poco espacio, me pides que te quiera como si hiciera falta. Me alegras la noche y me dan ganas de exigirte que me alegres la vida. Tenemos una joya de valor incalculable, lo nuestro. El romanticismo deja de ser una cruz para ser mi cara más bonita.
Siempre sacas la parte más bella del amor. Me siento reflejada en la mayoría de tus escritos :) Un beso.
ResponderSuprimirUna sensación deliciosa..¿no?
ResponderSuprimirBesos
te vivo..
ResponderSuprimirqué bonito!
ResponderSuprimirLeerte es sentirme enamorada pero no sé de quién.
ResponderSuprimir:)
Ay, me encanta!
ResponderSuprimirY doy gracias a un chico inigualable por sentirme identificada.
Un beso.
Pasamos las bloggeras por una buena racha...
ResponderSuprimir¿Tanta felicidad será posible?
¿No será un sueño del que despertaremos de la manera más dura?
Espero que no...
Me alegro de que seas feliz, aprovecha este periodo que sabemos que nada es perfecto para siempre...
¿O sí?
Un beso grande guapísima.