Me van rodeando, Depresión a la izquierda, Soledad a la derecha. No hace falta que se identifiquen enseñándome su placa, llevamos años jugando al perro y al gato. Aunque admito que me sorprende encontrármelas aquí. Entonces me cachean. Y me sacan de los bolsillos todo lo que pueda producirme algo parecido a la alegría. Soledad me interroga, cosa que aborrezco, porque suele durar varias horas y siempre consigue ponerme del revés. Me pregunta si tengo algún verdadero motivo para estar contenta. Me pregunta por qué estoy sola esta noche, otra noche más. Me pregunta por qué tengo mi vida hecha unos zorros. Sin quitarme el ojo de encima, suspira y se mete en mi cama vestida, con zapatos y todo, tapándose hasta el cuello. Voy a tener que compartir la cama con ella una vez más, lo sé.

eat,pray,love(elizabeth gilbert)

8 comentarios:

  1. Dile que has quedado con la alegría:) se ponga como se ponga:)

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  2. pero no creo que se vaya a quedar para siempre :)

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  3. Ais, ánimo bonita.
    Y echala por la mañana, que no vuelva.

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  4. aprovecha cuando este dormida para empujarla poquito a poco de la cama...
    haber si se cae :)

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  5. Qué texto tan precioso... la soledad es subjetiva y momentánea... creeme!!!

    Un abrazo!!

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  6. Seguro que te clava la punta de los zapatos.

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  7. Esto va a ser telepatía. Una vez escribí que la soledad tiene el poder de colarse en tu cama incluso cuando hay otra cabeza reposando sobre la misma almohada.
    ¿O es que hay novedades que no me has contado?

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