
-Eras la única persona que conocía capaz de dejarme sin palabras,de hacer que me pusiera nerviosa con una palabra o con un gesto, el único que hacía que luchase por algo, la única persona a la que podía leerle los ojos y no me hacía falta saber nada más.Nunca me habían dado calambres, descargas, cuando me cogían la mano. -¿Tú crees que podías leerme los ojos? -Sí.Podía...Y tus medias sonrisas.Y tus miradas en espejos.Podía.Y no me hacía falta preguntarte el por qué.Si empujabas a alguien para verme, si venías a la otra punta del bar solo para verme. -¿Por qué tantas dudas entonces? -Aunque no estuvieras conmigo, aunque estuvieras con otra, lo sabía.Desde el primer día, desde la primera piruleta, desde la primera conversación con tequila y trenza.Y volví a hablar contigo, y me tragué el orgullo, aunque te dijera hasta nunca...Me da igual cuándo empezaste a quererme, lo único que quiero recordar es que alguna vez lo hiciste.
-Y que no dejé de hacerlo. -Eso quiero creer. -Quién sabe, a lo mejor la que deja de hacerlo algún día eres tú.
Cómo me gusta como escribes, R :)
ResponderEliminarte odio porque siempre estas ahi..
ResponderEliminarAunque yo lo sabía y me comiera por dentro eso no iba a impedir que te dejara de querer...
ResponderEliminarTe he dejado un premio en mi blog. Pásate a por él.
ResponderEliminarhttp://cogeunamanzana.blogspot.com/
Un beso :)
"Me da igual cuándo empezaste a quererme, lo único que quiero recordar es que alguna vez lo hiciste."
ResponderEliminarY a lo mejor, por faltosos, solo se merecen eso, que algún día dejemos de hacerlo.