Ya no tengo ni idea de los números de teléfono que he borrado. De las vidas que he destrozado. De las veces que he empezado de cero, de las lágrimas que me van erosionando esas putas ojeras que se están convirtiendo en el pan de cada día. No puedo llevar la cuenta de los momentos intensos que van dejando cicatrices. Del número de conjuntos de lencería nuevos después de cada final.Había comprado bolígrafos nuevos para recuerdos nuevos, había apostado como nunca, aún teniéndolo todo. Dejé lo que siempre había buscado por seguir buscando cuando juré que ya lo había encontrado. Cambié de carril y me metí en dirección contraria sin darme cuenta de que iba contra una pared, de esas en las que me apoyo en el baño cuando me fallan las piernas y me convierto en odio y cataratas.
Pienso drogarme con chocolate y canciones de Ismael, seguir coleccionando motivos y encaje de colores distintos, siempre nuevos.Pintaré estos labios de rojo y un quetejodan en la frente. No voy a dejar que acabéis con la poca cordura que me queda, con las ganas de vivir que se me renuevan cada mañana. Ya sabes dónde estoy, al final de la calle. Pero el callejón se está tapiando, en menos de una semana será un callejón sin salida.
Si tuviera que tatuarme algo por cada hijo de puta mi espalda sería la Capilla Sixtina.
Bueno, yo me tatué una C en la espalda y siempre dije que si la cosa iba mal sería C de cabrón.
ResponderEliminarLa vida me dio la razón.
Gracias por pasar.
Yo intento no relacionar canciones con la gente que quiero, porque cuando se van o me decepcionan, me resulta doloroso escuchar esas canciones. Quizás por eso no podría ponerme la inicial de la persona que quiero, no sería más que sal en la herida.
ResponderEliminarAl cabo de un par de años, esos tatuajes desaparecerían. Lo que se recuerda al final de los días no son esos cabrones que te hacen daño, si no a las buenas personas que están ahí, que existen, lo sepas tú o no.
ResponderEliminarDrógate con chocolate, date unos días de autocompasión, pero después, levántate una mañana pensando el quetejodan, y borrando su nombre de la lista de hijos de puta para pasarla a la de gente que no me merece la pena.
Tu texto abruma, pero es tan cierto... Un abrazo.
Drogarse con canciones de Ismael... mmm, lo habré hecho veces...!!
ResponderEliminarTe sigo..
Tu blog está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.
ResponderEliminarme respondes a munekitacat@gmail.com
besosss
Catherine
He llegado a tu blog, no sé cmo, pero me parece fabuloso, ideal vamos, un saludo y encantada :)
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