Acabamos de cenar. Pides café con hielo. El camarero nos enciende una vela roja. Me enamoro de tu forma de romper el sobre del azúcar, de unir los papeles hasta que coinciden las letras. De tu sonrisa ofreciéndome un trago. Del giro de muñeca cuchara en mano.Me enamoro de la energía que desprendemos al discutir, de tu cara cuando te doy a probar algo que te encanta, de tu brazo acercándome cuando me muevo diez centímetros evitando las goteras, de las arrugas de tus ojos al reírte, de tus gestos de niño y de macarra, de esa forma de juntar las frentes cuando hablamos de algo serio, de tu dedo pulgar acariciando el lateral de mis manos en el asiento de atrás de un coche, de tu intensidad sin descanso a lo largo del día y de las noches.
Me enamoro de la locura compartida, de todas las preguntas a las que respondes te quiero, de la tónica constante, del desequilibrio, del arriba y abajo. De la guerra en toallas y rocas, de la lluvia en portales, de nuestra banda sonora de gemidos con el mar de fondo.Lo que queda, al final del día, no son las horas ni los planes ni los sitios, es esto. La mirada de complicidad con la que nos entendemos sin mediar palabra. La colocación de tus zapatos, las punteras dirigidas a mí no importa dónde, la forma de sujetar el vaso con una mano y mi cintura con la otra o la dulzura de tu voz al llamarme pequeña...
-Qué grande suena Enamorarse.
Me encantan tus textos, son preciosos!
ResponderEliminarMuy bonito :)
ResponderEliminarSaludos!
"Me enamoro de tu forma de romper el sobre del azúcar, de unir los papeles hasta que coinciden las letras".
ResponderEliminarLos mejores detalles son así de pequeños e inesperados.
"Me enamoro de la energía que desprendemos al discutir".
Yo de esa frase.
Siempre que el amor te trate bien, vas a tener aquí, diciéndote: HAZLO.
Si te trata mal, ya me encargo yo de ponerme un pasamontañas y romper algunas caras.
"...las punteras dirigidas a mí no importa dónde, la forma de sujetar el vaso con una mano y mi cintura con la otra".
Mencanta(s).