Acabo de enamorarme de mí misma. De secarme las lágrimas que no existen (esas que te joden el rimmel) con la toalla del pelo y decirme "nunca más". Saliendo de la bañera. La camiseta era blanca, casi transparente. Y me doy cuenta de que nadie me querrá nunca tanto como yo lo hago. Quién pondrá tanto tacto y tantas velas... No sabrán dónde, ni con qué presión apartarme la tela, qué día, qué Abril. ¿Cuántos días faltarán para verme? Ninguno. Y me dedicaré tanto tiempo como tenga. Cantaré cada noche
aquella del amor propio. Besaré mi hombro, recorreré las cicatrices conocidas con la puntas de los dedos. Tararearé cada poro. Dejaré de mirar atrás. Las penas serán perlas que contar por el camino para cuando

quiera volver a conocerme. Las flores se abrirán locas por vivir. Todos los anocheceres serán naranjas fluorescentes esperando un azul que ya llega. Un azul que te grita ganas. De sentirse. De encontrar su lugar que no existe. ¿Y quién es de alguien?
Llamadas a las cinco de la mañana.
Puede que no me vuelva tan loca.
Fúndete. Regálame brisa. Hazme sonreír.
Y qué bonita es tu cama...
Libre como siempre. Como nunca esperabas tú.
Nadie se fue porque no llegué yo. Y ahora...
Me gusta tu actitud y los recuerdos que me vienen al entrar aquí. Aquella época de "Los Pacos"... Aissss!
ResponderEliminary ahora seré yo quien decida de quien enamorarse..
ResponderEliminarNadie te querrá nunca tanto como tú lo haces... pero seguro que sí eres capaz de querer a alguien más que a ti misma. Y si existe alguien incapaz de ello, no sabe qué es amar. Un besote :)
ResponderEliminar